9 nov. 2008

Celebradas las XI Jornadas Micológicas

Este año ha sido el de menor número de especies (alrededor de 100) de los últimos tiempos. Y eso que había llovido. Pero dicen los expertos que la lluvia fue tardía y torrencial y que las setas, visto el panorama, lo han dejado para mejores momentos.


De todos modos, se siguió el ritual de la recogida de muestras para la exposición, el sábado, en hayedos y pinares.
La clasificación, en la iglesia, con Nino poniendo nombre a las "cosas" y dejándonos a todos admirados -no nos cansamos de sorprendernos- por tanto conocimiento.
La exposición, el domingo, que mostró un tiempo apacible, con algún viento más bien fresco.
La conferencia, que esta vez corrió a cargo del Dr. Ignacio Arroyo Hidalgo, que nos habló de temas tan variados como las setas en la historia o los efectos tóxicos de algunas especies. Todo expuesto de forma muy didáctica y amena.
La asistencia fue numerosa y, prueba del interés de la conferencia fue el que todos aguantamos hasta el final, aunque la iglesia parecía una cámara frigorífica.
También se repartieron los premios, a la seta más rara, una pardilla con un "hijo" de esos que no eres capaz de quitarte de encima.
La presentó Jose Miguel Ángel ganó el premio a la más grande
Tan grande era que no la hemos podido poner aquí. No cabía.
Los de Tazzelgurm, que deben de tener enchufe, ganado a base de "currar un montón", pero enchufe, se llevaron el premio a la mayor colaboración. Un año más. Y van...
Aunque este año hubo un accesit en eso de la colaboración para Juanjo-Maitena y Nieves
Y, para que las fases del ritual fueran completas, los champiñones a la plancha y en revuelto, organizados por los de siempre.
Cuentan que algunos privilegiados pudieron degustar un guiso de champiñones con pata delantera de jabalí escabechada, que estaba ¡para chuparse los dedos!


Si queréis ver las fotos en tamaño grande y descargarlas, haced clic aquí.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Nos faltaron algunas setas y también se echó en falta alguna gente, que no suele fallar. Pero el tiempo acompañó y los champiñones a la plancha estuvieron como siempre. Como siempre estuvo también Alfredo. ¡Qué guasa tiene!